Masaje y Sydney

A casi todos los terapeutas de masaje se les enseña que el masaje de las venas varicosas está contraindicado. El argumento que se utiliza es que el aumento de la presión en las venas, ya sea en el sitio de las venas varicosas o distal a la vena varicosa puede aumentar la presión vascular, desalojar los coágulos y el cliente corre el riesgo de una trombosis venosa profunda. En general, se considera que el masaje proximal a la zona de la vena varicosa es seguro.

Para la mayoría de los terapeutas este es probablemente un consejo razonable, aunque preguntarse si podemos masajear con seguridad a los clientes que tienen venas varicosas es una pregunta justa.

Venas varicosas y contraindicaciones del masaje

Las venas varicosas son bastante frecuentes entre la población general, aunque existen factores de riesgo reconocidos, como el sexo (las mujeres son más susceptibles de padecerlas), si se ha estado embarazada y si se tiene que estar mucho de pie en el trabajo. La genética también puede desempeñar un papel importante a la hora de desarrollar o no varices a lo largo de la vida. Sin embargo, si hace ejercicio con regularidad y lleva una dieta rica en fibra, se reduce el riesgo de padecer varices.

Dentro de las venas del cuerpo hay válvulas que impiden que la sangre fluya hacia atrás por ellas. Mientras que el flujo de sangre en las arterias es el resultado de la presión ejercida por el corazón, el flujo en las venas es más el resultado de una acción de bombeo muscular. Por ejemplo, en las piernas, que es donde se producen la mayoría de las varices, el flujo de sangre en contra de la gravedad se consigue mediante lo que se conoce como el mecanismo de bombeo de la pantorrilla. Cuando las válvulas de las venas no se cierran correctamente al dilatarse las venas, la sangre puede fluir hacia las venas superficiales, lo que hace que se dilaten aún más. Si el flujo sanguíneo de las venas hacia el corazón se constriñe de forma continuada (por ejemplo, por estar constantemente de pie), la sangre puede acumularse en las piernas y las venas pueden perder su elasticidad. El resultado son las venas bulbosas y gruesas que se muestran en la imagen anterior.

Es probable que se formen coágulos de sangre, sobre todo en las venas varicosas más grandes, y el riesgo de desprender estos coágulos es la razón por la que se enseña a los terapeutas a no masajear nunca las venas varicosas (directamente o en la parte distal de las venas).

Sin embargo, con la formación adecuada y la aprobación de los médicos de los clientes, algunos terapeutas consideran que el masaje puede ser beneficioso para los afectados por esta enfermedad. Las caricias del masaje suelen ser cortas y de ligera presión, más dirigidas a promover la circulación local y/o el drenaje linfático. Nunca se recomiendan golpes como el petrissage, las fricciones profundas del tejido, el stripping y la fibra cruzada. Algunos terapeutas que han recibido formación en masaje venoso suelen considerar la posibilidad de elevar la pierna para favorecer el retorno venoso.

Si usted mismo sufre de varices, hay una serie de medidas que puede tomar para reducir el dolor asociado a ellas. En primer lugar, muévase y haga todo el ejercicio posible. Como se ha mencionado anteriormente, el movimiento ayuda al mecanismo de bombeo del músculo de la pantorrilla, e incluso mover los tobillos hacia delante y hacia atrás puede resultar beneficioso (especialmente si es sedentario y tiene una movilidad limitada). En segundo lugar, si es posible, deje de estar de pie durante largos periodos de tiempo. Si tiene que estar de pie, intente cambiar su peso de vez en cuando. Para algunos, la ropa de compresión puede ayudar, aunque probablemente sea una buena idea hablar de ello con su médico para determinar si dichas prendas son adecuadas para usted.

Por Richard Lane

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