Los paralíticos vuelven a caminar tras la estimulación de la médula espinal

Un paciente con paraplejia puede caminar gracias a la estimulación eléctrica inalámbrica de la médula espinal

La estimulación de la médula espinal ha ayudado a caminar a tres paralíticos.Crédito: Jean-Baptiste Mignardot

Hace poco tiempo, la esperanza de que alguien paralizado durante años por una grave lesión de la médula espinal pudiera volver a caminar era sólo eso: una esperanza. Pero los últimos avances están acercando esas esperanzas a la realidad.

En la revista Nature de esta semana, los investigadores describen un tratamiento -una combinación de estimulación eléctrica de la médula espinal y fisioterapia- que ha permitido caminar a tres hombres con lesión medular (F. B. Wagner et al. Nature 563, 65-71; 2018). Y no solo en condiciones controladas de laboratorio: han podido volver a dar paseos al aire libre.

Es un avance extraordinario que podría tener implicaciones para cientos de miles de personas en todo el mundo. Y también es el resultado de décadas de investigación interdisciplinar que ha ido construyendo una base de pruebas en experimentos con animales -con los científicos implicados enfrentándose a veces a las críticas por hacerlos- y llevando ese trabajo cuidadosamente a la clínica.

Los investigadores llevan mucho tiempo buscando diversas estrategias para reparar y reactivar la médula espinal después de una lesión. Muchos enfoques son notablemente eficaces a la hora de regenerar y lograr la recuperación funcional en ratones y otros animales, pero no consiguen trasladarse a las terapias humanas. El avance del estudio actual consistió en que, en lugar de suministrar una corriente eléctrica constante -como se había intentado antes-, los investigadores aplicaron patrones de estimulación calculados para activar los grupos correctos de músculos de las piernas en el momento adecuado durante la marcha. De este modo, se podía apuntar a lugares específicos de la médula espinal para activar los músculos de forma coordinada. Este protocolo de estimulación con patrones no sólo permitió el restablecimiento sin precedentes de la capacidad de caminar, sino que también permitió a los individuos recuperar el control sobre los músculos previamente paralizados cuando se apagó la estimulación eléctrica. Esto indica que el cerebro y la médula espinal habían restablecido conexiones funcionales, revelando un grado inesperado de plasticidad.

A la luz de estos avances, el pronóstico de lo que durante mucho tiempo se consideró una enfermedad irreversible parece mucho más brillante. Pero aún queda mucho trabajo por hacer. Las lesiones de la columna vertebral varían enormemente en cuanto a su localización, gravedad y resultado, y harán falta muchos más estudios para saber quién se beneficiará de esta tecnología. La investigación actual es una prueba de concepto en un pequeño número de participantes que tenían una serie de funciones residuales en las piernas al inicio del estudio. Uno de los principales retos es comprender qué determina el éxito de la recuperación. Por ejemplo, una fuente de variabilidad podría ser la cantidad de información sensorial que la médula espinal dañada puede seguir transmitiendo al cerebro.

En un estudio relacionado publicado esta semana en Nature Neuroscience, el mismo equipo muestra que la estimulación continua (que es suficiente para restaurar la locomoción en roedores) es menos eficaz en los seres humanos porque interfiere con la transmisión al cerebro de la retroalimentación sensorial sobre los propios movimientos y la posición del cuerpo del individuo (E. Formento et al. Nature Neurosci. https://doi.org/10.1038/s41593-018-0262-6; 2018). Esta es otra razón por la que la estimulación con patrones temporales podría ser más eficaz, y podría haber sido una de las claves del éxito para los tres participantes en el estudio de Nature. Sin embargo, diferentes métodos de estimulación podrían resultar más o menos útiles para diferentes individuos.

También es importante atemperar esta emocionante historia de éxito con la precaución sobre el acceso. Según la Organización Mundial de la Salud, entre 250.000 y 500.000 personas de todo el mundo sufren cada año una lesión de la médula espinal, la mayoría causada por accidentes de tráfico, caídas o violencia. La estimulación medular es un procedimiento médico complejo y costoso, y su recuperación también parece requerir una intensa rehabilitación. No estará al alcance de todos, al menos en un futuro próximo. Pero es un primer paso.

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