La red de causalidad y sus implicaciones para la investigación epidemiológica

El siglo XVIII y principios del XX fueron testigos de la desintegración de un enfoque unificado para entender la condición humana. La economía política, el amplio estudio de la sociedad humana, se fragmentó en una serie de disciplinas universitarias, cada una de ellas centrada de forma reduccionista en su estrecho ámbito de investigación especializada. La medicina, que se había ocupado de la salud en contextos sociales e históricos, redujo su enfoque al nivel microscópico y a la comprensión encapsulada de los efectos inmediatos de los patógenos y de las estructuras de los sistemas orgánicos desintegrados. Del mismo modo, la antropología, que seguía enarbolando el estandarte del holismo, se replegó durante gran parte del siglo XX a estudios culturales minuciosos de comunidades humanas aparentemente aisladas, por un lado, y a análisis biológicos y bioconductuales altamente especializados que sólo afectaban tangencialmente a las preocupaciones culturales, por otro. En consecuencia, a veces ha parecido que la antropología se iba a fragmentar en dos o más disciplinas y que en el proceso se perdería la oportunidad de una comprensión integrada de la condición humana. Sin embargo, a medida que nos acercamos al siglo XXI, la necesidad sentida de reintegración interdisciplinaria e intradisciplinaria se ha hecho más fuerte. Esta tendencia se manifiesta cada vez más en el campo de los estudios sobre el alcohol, el tabaco y las drogas, y sugiere uno de los lugares a los que puede dirigirse la antropología en el futuro. En este sentido, este artículo examina el uso de un modelo biocultural crítico empleado en la evaluación antropológica del Programa de Intercambio de Jeringuillas de Hartford. Este modelo integra la economía política de los comportamientos de riesgo, el examen etnográfico de las concepciones, los sistemas de significados y los comportamientos de los internos, y el análisis biológico de las cuestiones relacionadas con la salud. Metodológicamente, la evaluación combinó métodos y conceptos de todos los principales subcampos de la antropología.

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