Autopsia forense

El patólogo forense va más allá de la mera causa de la muerte; debe establecer todos los hechos, tanto letales como no letales, con alguna relación potencial en el litigio penal o civil. La causa de la muerte no se revela automáticamente cuando se abre el cuerpo; no es una entidad aislada, tangible y delimitada; es un concepto -una opinión- sobre el mecanismo o el suceso y, como tal, está sujeta ocasionalmente a diferencias de interpretación. La autopsia legal requiere descripciones, mediciones y documentación meticulosas y detalladas.

El objetivo de las autopsias forenses es determinar si la muerte se debió o no a causas naturales. La experiencia en la investigación de la escena de una muerte en casos médico-legales es importante, ya que la evaluación de las circunstancias de la muerte puede ser crítica para establecer el modo de muerte, por ejemplo, el suicidio. La autopsia puede no ser capaz, por sí misma, de determinar la intención, mientras que la escena y las circunstancias pueden proporcionar pruebas inequívocas. La documentación fotográfica es importante en la autopsia médico-legal. El examen médico-legal postmortem debe ser siempre completo para descartar cualquier otra posible causa coadyuvante de la muerte y, por tanto, nunca debe limitarse a un estudio parcial. La identificación del fallecido y de todas las muestras tomadas del cuerpo es fundamental; la hora de la muerte y el grupo sanguíneo deben, si es posible, establecerse. En todas las autopsias, pero especialmente en los casos forenses, los hallazgos deben dictarse a un taquígrafo o instrumento de registro durante la realización del procedimiento. El registro a menudo se convierte en una prueba legal y, por lo tanto, debe ser completo y preciso.

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